Dudo si alguna vez tendré el valor para decirte esto. Ahora me limito a desahogarme. No te puedes ni imaginar la necesidad que tengo a veces de contarte todo lo que viene a continuación.
La mayoría de las veces que se me había ocurrido escribir un artículo como este, no sabía como comenzar, y me temía que no iba a nombrar todos mis sentimientos. Hasta que me he dado cuenta de que la inspiración viene sola.
Antes de conocerte, no estaba pasando por mi mejor momento, y no se puede decir que tuviera muchas ganas de enamorarme, de sentir algo por alguien, y mucho menos, sentir por alguien lo mismo que siento por tí.
El día 11.o9.o6, uno de los días más importantes en mi vida. Cuando llegué, nisiquiera iba con la mentalización de encontrar a alguien como tú. Simplemente, observé a todos los chicos.
Me estaba desesperando, ¿Es que de unos... diez chicos que había observado detenidamente, no habría ni uno que me llamara la atención?
Increíble, no es posible... -me dije. Estaba decepcionada.
Pero, aunque yo pensara que si había acabado de ver a todos, me dí cuenta de que faltaba un chico.
Si, claro que me había olvidado de uno, de tí. Era mi única esperanza, la última oportunidad para poder sentirme atraída por una persona, a la que, no tuviera que esperar a la salida del comedor en la hora del recreo para poder verle, me hacía ilusión tenerte cerca.
Me pasé unos minutos mirándote, tu pelo, tu ropa, tus gestos... Te reías.
De primeras, tengo que reconocer, que me pareciste guapo, pero algo me decía a mí que desconfiara de tí.
Desde el primer momento, tuve la sensación de que ibas de divertido y golfo por la vida, lamento decir esto, pero la primera impresión que me diste no hizo más que potenciar esas ganas de saber de tí.
Unos minutos más tarde, decidí mirar hacia otro lado. No debía encontrarme con gente como tú, por lo que pensé que lo mejor era fijarme en otro chico. Lo encontré, pero no era lo mismo.
Un mes y medio aproximadamente, eso es lo que duré sin fijarme en tí de nuevo. xD
Lo recuerdo como si fuera ayer. En clase de "Conocimiento del medio".
Estaba en la luna, la profesora explicaba, y explicaba, pero yo, ni caso. =)
Como suele pasar cuando estás "en tu mundo" en clase, es que te des cuenta de todo, excepto de lo que explica la profesora, escuche que algo detrás de mí se había caído.
Me giré enseguida. Busqué a mi derecha, a mi izquierda, no veía nada. Miré detrás de mí.
Ya sabía lo que se había caído. Lo recogí del suelo. Un lapicero. Tu lapicero.
Le pregunté a la chica que estaba a mi lado si era suyo. Dijo que no, y opté por ir preguntando a todos los que estaban sentados a mi alrededor. Todo el mundo lo negaba.
Estabas detrás de mí. Me giré otra vez.
Hasta que te pregunté a tí. Es mío -dijiste.
-Ah, toma.
Agarraste el lápicero. Me mirabas.
Me quedé mirándote, no entendía porque me mirabas así.
Tú seguiás mirándome, parecía que te había sorprendido que "se recogieran las cosas de los demás".
No solté el lápicero en unos instantes, te quedaste algo bloqueado al ver que yo no lo soltaba.
Sonreí levemente, y lo solté.
-Gracias.
Me dí la vuelta. Que sí, que fué una estupidez...
Sentía algo... distinto. Era una sensación extraña.
No me quise comer mucho la cabeza, así que aunque me gustabas, me concentré en otros asuntos.
Pero me dí cuenta que cada día que pasaba se me hacía más apetecible verte.
Pasaron unas semanas, y a una de mis mejores amigas le comenzaste a gustar.
Me sentía mal. Ella no lo sabía, hasta el día de año nuevo... xD
Cuando se lo confesé, ella me entendió e hizo de un tema que a mí me asustaba, un secreto entre amigas, al que ella no le dió mucha importancia y yo tampoco, después de una conversación en su casa.
Mi amiga se olvidó de tí, cosa que me tranquilizó.
Luego empezaron los chistes, las gracias. El pensar mal.Y risas.
También, esas conversaciones a la salida del colegio.
Pequeñas conversaciones y reuniones entre toda la clase.
Investigaciones para saber quién me gustaba.
Los consejos que te daba para que arreglaras las cosas con la chica que te gustaba.
Enfados jugando al fútbol cuando metían a tu equipo un gol.
Aquél cuaderno que te gustaba.
Cuando te encontraba por la calle.
Amores y desamores.
Tus llantos por las notas de los exámenes.
Esa clase de inglés.
Esas tardes al salir del colegio, esperando que salieras por la puerta, a ver si te despedías de mí, hasta pararte un rato para hablar conmigo.
Esa tarde de abril.
Cuando miraba por la ventana, sólo para saber si estabas tú en el parque enfrente de mi casa, paseando al perro.
Cuando te quedabas observándome, que a mí lo único que me hacía era preocuparme por si tenía algo en la cara. Pero en el fondo, tu mirada me cautivaba.
Me llamaba la atención que antes, cuando me gustaba un chico, siempre pensaba: "Pff... estoy enamorada, no creo que me olvide de él". Pero no tenía ni idea de lo que decía. Cuando me empezaste a gustar, pensé: "Este va a ser como todos, unos días encaprichada, y después ni me acordaré de él".
Ese verano que me dí cuenta de que realmente tenía las ganas de encontrarme contigo en cuanto antes.
Me preguntabas que cuál era mi opinión sobre tí.
Y me hacías comentarios para animarme, por estúpidos que fueran.
El nuevo curso fué un "desarrollo" para mis sentimientos y mi punto de vista para ciertas cosas.
Me enamoré por primera vez, sí.
Pasaron los meses, cada vez te entendía menos.
A veces mucho, a veces nada.
Ahí fué cuando comencé a intentar olvidarte.
Te odiaba, te ponías insoportable, como un niño de tres años.
Pero te quería, porque el hecho de que me mirases o simplemente me preguntaras la hora, me hacía sentirme un poquito mejor. Me alegrabas las mañanas de los días de diario. Había una razón por la que ir al colegio no era tan malo. Y esa razón siempre era la misma.Pasó otro año más, cada vez más distante. Cada vez me conformaba con menos.
Como por ejemplo, esos cortas conversaciones en la biblioteca.
Aún así también hubo de esos momentos. De esos momentos que no se olvidan.
Que pueden ser las más bulgares estupideces, pero que a mí me han hecho vivir con una ilusión.
Luego llegaron mis desconfinzas, de si me insultabas o te reías de mí con tus amigos.
Esas cosas que decías que no me gustaban ni un pelo.
Mis preocupaciones por si te metías en líos.
Esa foto...
Él último verano que me dí cuenta de que no volvías a estar en la misma clase que yo, y eso me puso triste.
Pensé que no iba a ser capaz de buscarte con la mirada por todo el aula para mirarte, y no encontrarte.
A veces me gustaría ser invisible, aunque sólo fuera por un día, para poder mirarte, observarte de la cabeza a los pies, sin sentir vergüenza por si te das cuenta.
¿Ahora? Sigo queriéndote. Que no sea la misma relación que tenemos a la que teníamos antes no significa que mis sentimientos hallan cambiando. Y lo peor de todo es que no sé si quiero olvidarte.
Permanece esa frase en mi cabeza, las misma que cuando tenía doce años: ¿Y si es hoy...?
Realmente, ya hace días que empecé a ser consciente de lo que pasaba en realidad.
Malinterpreté lo que hacías. Nunca pensé que te gusté pero me sentía alaganda por todo eso.
¿Cómo te atreves a hablarme? ¿Es que no te das cuenta de que me haces daño?
Cuando me pongo en tu lugar, y pienso que hay una chica que está enamorada de mí, digo yo, que lo más lógico es pasar olímpicamente de ella, respetándola, (obviamente) pero como sino existiera.
¿Es que no eres consciente de todo esto que aquí escribo? ¿Estás ciego? ¿O es que no quieres ver?Que sé que estás con una chica. Y la verdad es que me preocupa.Me asusta, me da miedo.La veo tan... natural y sencilla. Me gusta para tí porque parece buena chica.
Pero no puedo evitar odiarla. Y tampoco odiarte a tí.
Soy consciente, (¡Desde sólo unos días), que no puedo ponerme triste porque tú no me saludes, es que, ¿Yo hago algún esfuerzo por hablar contigo, o para que me conozcas?... Lo peor de todo es que es ahora cuando me doy cuenta.
Me gustaría pensar que las cosas no van a quedar así...
& sólo aguanto todo esto, porque te quiero .(L
H&M