Pasaron unos tres meses, y ahí de verdad empezó todo. Tan solo unos segundos para que te convirtieras, en una de las cosas más especiales para mí.
Empezaste a intentar hacerme reír, a soltar tonterías, "burradas" que sólo se te podían ocurrir a tí. A mí eso me encantó, y tú lo sabías. Por las tardes, te esperaba para que salieras por aquella puerta, y pensando que quizá me podrías decir adiós, o hasta pararte un rato para hablar conmigo.
Recuerdo ese día en que yo iba con una amiga, riéndome a carcajadas, algo me hizo sentirme diferente, estabas tú ahí, en la misma acera que yo, serio, mirándome fijamente. Yo ya no sabía que hacer, o dejar de reírme, seguir mirándote, o ¿qué?
Me dencaté por las dos. Seguir riéndome, y al mismo tiempo mover la cabeza cada dos por tres para mirarte.
Cada vez que te ponías triste, que ponías esa cara tan seria, que no te pegaba nada. Yo trataba de hacerte reír.
Pasó un tiempo, y no había día que no pensara en tí. ¿Sabes que sospecho que te eché de menos?
Pero de nuevo, llegó a mi corazón esa sensación, tú con esa camiseta amarilla, y con esa sonrisa en la cara.
No me saludaste, cosa que no te niego que me hizo sentirme un poco mal, pero no tardaste en acercarte a mí, y contarme la primera anécdota.
Y una tarde, que solo estábamos unas amigas, tú y yo. Tú enfrente mía, mirándome. Me sentía cómo si estuviera sola contigo.
Más tarde, me contaste un problema, la verdad, es que no sabía si creerte o no.
Pero fuese cierto o no, me dolió, y yo dándote consejos para solucionar el problema con aquella chica.
Hubo algunos momentos más.
Algo pasó, no sé el qué, pero algo ocurrió porque en poco tiempo después, pasé a ser una simple conocida.
Ya no era lo mismo. Y necesitaba que me mirases, que me hablases, aunque solo fuera para pedirme un bolígrafo. Era cómo, un alimento ¿?
Odiarte y quererte a la vez.
Me siento mal cuando tú no estás, me siento triste cuando las cosas no te están saliendo muy bien.
Preocuparme por si fumas, y si bebes¿? Y si haces algo que te vaya a perjudicar¿?
Sé que no puedo ser tu madre, pero... no puedo evitarlo.
No eres el más guapo, pero para mí lo eres.
Pensar que eres un demonio, uno más sin importancia, un chico estúpido que no valora nada.
¿Qué es esto? Puede ser esto... ¿El primer amor?
Entonces ahí empezó mi primer intento en serio, ¿Qué quería conseguir? OLVIDARME DE TÍ.
No lo conseguí, después de varios intentos. Aunque ahora pienso, ¿Por qué no lo conseguí?
Quizá porque no soy capaz, y por ello no lo he conseguido. Pero, Qué camino debo coger?
O tal vez, me debo de plantear: ¿Es que realmente quiero olvidarte?
De pronto, me vino a la mente:
¿Y si quiero que tú seas el final de mi historia?
···